Luthería VegaMadrid · desde 1978

El taller

Luthería Vega abrió sus puertas en 1978, en una calle estrecha de Lavapiés donde todavía se oía trabajar a carpinteros y guarnicioneros. El banco de trabajo ha cambiado poco desde entonces: las mismas gubias, el mismo olor a cola caliente y a cedro, y la costumbre de no tener prisa.

Creemos que una guitarra es un objeto para toda la vida, no una compra que se repite. Por eso construimos pocas al año y guardamos la madera mucho tiempo antes de usarla: una tapa de abeto o de cedro puede esperar diez años en la estantería hasta que está en su punto. Nada de lo que sale del taller lleva prisa dentro.

Las maderas

Trabajamos abeto y cedro para las tapas, palosanto y ciprés para aros y fondo, según el carácter que busque el músico: el ciprés para el flamenco seco y rápido, el palosanto para la guitarra clásica de voz ancha. Elegimos cada juego con quien va a tocarlo, porque es él quien convivirá con el instrumento.

Aprendizaje

La luthería se aprende despacio y mirando. De cuando en cuando aceptamos a alguien en el taller y estamos encantados de hablar con quien se tome el oficio en serio. No prometemos rapidez; prometemos enseñar bien.